Hacía tiempo que no veníamos con un post de colores, pero la semana pasada, escribiendo el post sobre diseño nórdico, nos dimos cuenta de que no habíamos hablado de la psicología color blanco. Como te hemos dicho en otras ocasiones, la psicología del color estudia las distintas sensaciones que nos producen los colores, cómo influyen en nuestro estado de ánimo, qué hace que nos sintamos mejor o peor cuando estamos en un espacio donde predominan o cuando los llevamos puestos. Hoy vamos a darte algunas claves sobre este color (que nunca sabemos muy bien si es un color o no, como pasa con el negro) y a mostrarte algunas de las telas de la tienda donde el color blanco es el rey. ¡Y nunca pasa de moda!
¿Quieres saber qué significa el blanco y cómo aprovechar todas sus cualidades positivas? ¡Pues venga, vamos a por él!
Psicología del color blanco: ¡Hágase la luz!
Sí, esencialmente, el blanco es luz. A veces se lo considera un color muy de verano porque, al reflejar la mayor parte de la luz que recibe, nos ayuda a «escondernos» un poco del sol. Pero también es un color de invierno: no hay más que pensar en una imagen bucólica de esta estación, con el manto de nieve cubriendo las montañas. En la decoración de interiores, donde la luz es un elemento esencial, el blanco nos permite atrapar y prolongar la luminosidad en aquellas estancias donde queremos imprimir una sensación de paz, equilibrio y serenidad.
Bondad, pureza e inocencia.
Estas son tres características psicológicas esenciales implícitas en el color blanco. Al ser el color más puro, esa pureza se transmite a la persona que lo lleva o al espacio en el que predomina. La bondad y la inocencia están íntimamente conectadas con esa pureza, entendiéndola como limpieza de espíritu: como si no hubiese mancha ni oscuridad en nuestros corazoncitos. También ofrece una imagen de limpieza menos espiritual y más física, ya que al ser un color que «se chiva» enseguida cuando le cae una mancha encima, el color blanco transmite pulcritud. Por eso es muy utilizado en los trabajos donde se quiere mostrar la limpieza (piensa en un cocinero, por ejemplo) o en los que se quiere dar una imagen de pulcritud y confianza (el típico conjunto de camisa blanca y traje).
Femenino, noble y elegante.
Durante muchos siglos, el blanco fue un color propio de la realeza y muy ligado a lo ceremonial. Por extraño que nos pueda parecer, en algunos lugares como Asia es incluso el color del luto: se asocia con el renacimiento que conlleva la reencarnación. Es un color suave y exento de agresividad que se asocia también a la idea de lo femenino y, al no ocultar nada, transmite confianza y claridad, transparencia y sinceridad. Y no conviene olvidar tampoco que el color blanco representa la paz, y que alivia el estrés (lo cual lo hace muy apropiado para los espacios interiores donde queremos descansar), las sensaciones negativas y tiene también algo que sugiere perfección.
Frío y ligero.
Sin embargo, un color blanco demasiado puro, puede transmitir también una sensación de frialdad. Por eso es bueno combinarlo con otros colores que rompan esa tónica y que introduzcan otras connotaciones. Fíjate en que en nuestra web predomina el blanco, por esa sensación de limpieza y claridad que crea, pero que no sería lo mismo sin el rosa, que pone en juego muchas otras sensaciones. Ya te hemos hablado del verde, el rosa, el rojo, el azul y el naranja, todos ellos colores que combinan perfectamente con el blanco. El único color con el que «choca» el blanco, es precisamente el marrón, puesto que unirlos implica unir la limpieza absoluta al color de la tierra, el barro y más cosas marrones que… Bueno… ya sabes, no representan precisamente pureza ;)
¿Y tú? ¿También eres adicta al blanco y a la luz? Pues pásate por la tienda y busca lo último en telas blancas, con los estampados más bonitos para crear prendas y espacios que contengan todo su potencial.