Seguro que las amantes del ganchillo (crochet, para las que prefieran los galicismos) ya conocéis estos muñequitos tan irresistiblemente monos. De hecho, en Lulú Ferris nos gustan tanto que ya hemos organizado más de un taller dedicado exclusivamente a ellos. Pero, ¿sabes qué hay detrás de sus cuerpos mulliditos y su gran variedad de formas y colores?
Nacidos en Japón, los amigurumis forman parte de la cultura kawaii, término que podría traducirse como mono, tierno, adorable. Es decir, aquello que hace que se te caiga la baba, lo que te saca un “oooohhhh” enternecido desde el fondo de tu corazoncito. Y no es casualidad, ya que su objetivo es alimentar la niña (o el niño) que llevamos dentro. Son un pequeño foco de amor que nos recuerda, en los momentos difíciles, la importancia de respirar hondo y sonreír.
Según la tradición japonesa, son más que un simple juguete u objeto decorativo. Cada uno de ellos posee un alma que lo convierte en eterno compañero y confidente de su dueña, proporcionándole protección y seguridad. Es por eso que los amigurumis están profundamente ligados a los conceptos de amistad y compañía, recordándonos que estamos vivas y que debemos ser felices.
¿No es precioso? Eso los convierte en un regalo tremendamente especial para nuestros seres queridos, sobre todo cuando somos nosotras mismas quienes los hemos confeccionado dejando en ellos parte de nuestro propio amor y energía.
Los japoneses también suelen colocarlos en su oficina o lugar de trabajo para llevar con ellos ese espíritu vital, propio de Peter Pan, cuando aprieta el estrés o la tristeza. Normalmente representan animalitos, pero también los encontrarás con forma de plantas, alimentos… ¡Deja volar tu imaginación!
Puedes encontrar los materiales básicos que necesitas para crear estos fieles amiguitos en nuestra tienda y, si vives en Mataró o alrededores, no pierdas de vista nuestros cursos y talleres de ganchillo.
¡Haz tu mundo más kawaii!