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«Los chicos no cosen»: la creatividad no tiene sexo

¿Qué harías si tu hijo te dijera que quiere apuntarse a un curso de costura o de ganchillo? ¿Qué le responderías? ¿Le dirías que los chicos no cosen, que eso es para niñas, que lo que él debería hacer es apuntarse a fútbol o a kárate? ¿Le dirías que no puede hacer lo que le […]

¿Qué harías si tu hijo te dijera que quiere apuntarse a un curso de costura o de ganchillo? ¿Qué le responderías? ¿Le dirías que los chicos no cosen, que eso es para niñas, que lo que él debería hacer es apuntarse a fútbol o a kárate? ¿Le dirías que no puede hacer lo que le gusta porque se van a reír de él?

Hay veces que el mundo no cambia porque no dejamos que  cambie. Conseguir una sociedad más justa y más libre no pasa sólo por la emancipación de la mujer, sino también por la emancipación del hombre. Cualquier persona, independientemente de su sexo, debería poder hacer lo que quiera sin que nadie se burle de ella. Y eso implica abrir puertas donde aún existen muros.

los chicos no cosen

«Los chicos no cosen, tienen que pelear»

¿Te acuerdas de esa canción que un jovencísimo Miguel Bosé lanzó en 1990, Los chicos no lloran? Ha pasado más de un cuarto de siglo y parece que seguimos igual. Los chicos no lloran, los chicos no cosen, los chicos no tejen ni hacen ganchillo… ¿Y qué pasa con los sastres, los modistos y los diseñadores? ¿Qué pasa con Dior, Valentino, Paco Rabanne o Jean Paul Gaultier?

Tu hijo va a conocer en su vida a muchas personas que trataran de cambiarle, pero muy pocas que le apoyarán incondicionalmente y tú, como padre o como madre, debes ser una de ellas. De hecho, debes ser la más importante: esa con la que podrá contar siempre y estará ahí para ayudarle a levantarse, para hacer frente al mundo cuando sea necesario.

Cuando yo era muy pequeña, mi hermana se apuntó al equipo de balonmano del colegio. Mi padre estaba entusiasmado con la idea, pero mi madre no quería que lo hiciera. Estaba preocupada porque sabía que se lesionaría, que se golpearía, que se haría daño… Y así fue, pero no pasó nada. Lo único que pasó fue que mi hermana fue feliz durante veinte años, fiel a su amor por un deporte de contacto que le valió algún que otro dedo roto y moratones cada sábado de partido. Lo que mi madre quería era protegerla, pero finalmente, decidió apoyarla. ¿Comprendes ya cuál es la diferencia?

En realidad este post no va de coser, sino de ser libre: va de aceptarnos como somos y de comprender que, la mejor forma de proteger a nuestros hijos, a nuestras futuras generaciones, a la sociedad que depende tanto de ellos como de nosotros, es apoyarlos.

Los chicos lloran, los chicos cosen, los chicos también pueden hacer lo que les dé la gana, igual que nosotras.

Si quieres saber con más detalle todo lo que pueden aprender los niños a través de estas y otras manualidades, échale un vistazo a nuestro post sobre talleres de verano para niños en Mataró.

Y si tu hijo ya ha decidido, déjale intentarlo. Este mes de julio, como todos los años, volvemos a abrir nuestro casal de verano (pincha aquí para más info y reservas).

¡Ayúdale a ser quien es!